¿Quién debe conducir nuestras escuelas? Una pregunta ética y política
En tiempos de disputa por el sentido de la escuela pública, se vuelve urgente interrogar no solo qué se espera de un cargo directivo , sino quiénes lo ocupan, cómo llegan, y qué hacen cuando acceden . La figura del director o directora no es meramente técnica: es pedagógica, política y filosófica , porque no hay conducción neutral, como tampoco hay educación neutral. En muchos concursos, quienes aspiran al cargo se preparan rigurosamente para disertar sobre la inclusión, la diversidad, el derecho a la educación, incluso para cuestionar la meritocracia. Citan a Paulo Freire, mencionan la Ley de Educación Nacional, reproducen el discurso de la justicia curricular. Pero una vez que acceden al cargo, emerge su verdadera praxis y su ideología subyacente : actúan como gerentes, entienden la escuela como un espacio de control, premian la obediencia, estigmatizan al estudiante que no se adapta, y devuelven a la meritocracia su lugar de ordenadora silenciosa. ¿No es esta contradicción ...
Comentarios
Publicar un comentario