El Discurso de Javier Milei y la Construcción de una Realidad Objetiva a Partir de la Fantasía

En la historia, los discursos políticos han sido una herramienta clave para la construcción de "realidades objetivas" que muchas veces se sostienen en ficciones, miedos colectivos y relatos de poder. Tal es el caso del discurso de Javier Milei, el actual presidente de Argentina, cuyas afirmaciones muchas veces carecen de sustento empírico pero logran consolidarse como "verdades" para un sector de la población. Desde su apelación a fuerzas celestiales hasta su ataque contra los feminismos y las diversidades, Milei reconfigura una narrativa basada en elementos de la fantasía, la religión y el neoliberalismo extremo.

Este ensayo analizará los mecanismos mediante los cuales su discurso se convierte en una "realidad objetiva", a pesar de estar construido sobre elementos no verificables, y cómo esto se relaciona con el uso histórico de textos religiosos como 1 Timoteo, el judaísmo y el liberalismo radical.

La Construcción de la Realidad a Través del Discurso Político

El sociólogo Peter Berger y el filósofo Michel Foucault han explicado cómo las narrativas dominantes estructuran la realidad. Según Berger (La construcción social de la realidad, 1966), las ideas pasan por un proceso de externalización, objetivación e internalización, lo que les permite ser aceptadas como "verdades" aunque no tengan sustento empírico.

Por su parte, Foucault (Vigilar y castigar, 1975) sostiene que el poder no solo reprime, sino que también produce verdades a través del discurso. Milei, en este sentido, construye una realidad donde "el socialismo es la fuente de todos los males", donde "los feminismos son una amenaza", y donde "Dios y el cielo juegan un papel político".

Ejemplo de ello es su constante referencia a la "batalla contra el socialismo" como si fuera una lucha entre el bien y el mal, sin matices ni reconocimiento de los grises en la economía y la política. Su afirmación de que "el Estado es una organización criminal" no solo carece de fundamento económico sólido, sino que también genera una construcción ideológica en la que cualquier intervención estatal es demonizada.

La Religión como Fundamento de su Discurso

Uno de los elementos centrales en la narrativa de Milei es su apelación a lo divino y lo trascendental. En numerosas ocasiones ha afirmado que su llegada al poder responde a un "designio divino" o que "Dios lo ha elegido para salvar a la Argentina".

Estas afirmaciones recuerdan a la forma en que los inquisidores medievales utilizaban la religión para legitimar el poder y la persecución de ciertos grupos. En este sentido, su discurso se asemeja a los argumentos utilizados en el Malleus Maleficarum (1487), donde se justificaban las cazas de brujas bajo la premisa de que eran agentes del demonio. Al igual que el Malleus Maleficarum convertía el miedo a la brujería en un fundamento para la represión social, Milei, en un contexto moderno, reconfigura ese mismo esquema al describir a sus adversarios políticos como "malignos" o "enemigos de la libertad", creando un enemigo conceptual cuya eliminación se justifica en nombre de un bien superior. Esto se evidencia en su discurso anti-kirchnerista y antiperonista, donde el peronismo es presentado como la raíz de todos los problemas del país. Al etiquetar estas corrientes políticas como "mafias" o "estructuras corruptas", Milei no solo refuerza su base ideológica sino que también consolida su apoyo electoral al presentarse como el único capaz de "exorcizar" el mal del sistema. Esta estrategia, basada en la polarización extrema, le permitió ganar las elecciones al movilizar el descontento popular y canalizarlo en una narrativa de salvación contra un enemigo identificado. Este discurso ha encontrado eco en diversos actores políticos, como Patricia Bullrich, quien en reiteradas ocasiones ha sostenido que el kirchnerismo representa "el populismo que destruyó a la Argentina". En la Legislatura, el diputado José Luis Espert respaldó la idea de eliminar al peronismo del mapa político, afirmando en una sesión parlamentaria: "Al peronismo hay que destruirlo para siempre, es un cáncer para la Argentina". Estas declaraciones no solo refuerzan la narrativa de Milei, sino que además legitiman su postura como parte de un consenso en ciertos sectores de la derecha política, consolidando su capital electoral y su gobernabilidad en el Congreso.

1 Timoteo y la Misoginia en su Discurso

El ataque de Milei contra el feminismo y las diversidades también encuentra apoyo en discursos religiosos. En 1 Timoteo 2:11-15, se establece que la mujer debe ser sumisa y no ejercer autoridad sobre el hombre.

Milei ha calificado al feminismo como "un invento del marxismo cultural" y ha llegado a decir que "las mujeres están hechas para cuidar el hogar", una afirmación que encuentra eco en 1 Timoteo 2:11-15, donde se establece que la mujer debe aprender en silencio y no ejercer autoridad sobre el hombre. Este tipo de discurso se ha utilizado históricamente para justificar la subordinación de las mujeres en la sociedad y restringir su participación en el ámbito público.". Estos argumentos refuerzan una visión conservadora en la que las mujeres deben ser relegadas a un rol secundario en la sociedad.

Este tipo de discurso no solo es retrógrado, sino que también se apoya en una construcción fantasiosa del pasado donde las mujeres eran más "felices" porque no participaban en la esfera pública. Como en el caso de la caza de brujas, el miedo a la emancipación femenina se convierte en una excusa para la persecución y el retroceso de derechos. Esto se evidencia en la degradación pública que han sufrido figuras como María Becerra y Lali Espósito, quienes han sido objeto de ataques misóginos y descalificaciones por parte de sectores conservadores, incluyendo declaraciones de Milei y sus aliados. Milei ha utilizado adjetivos como "adoctrinadas", "inmorales" y "progres corruptas" para referirse a artistas que han expresado opiniones contrarias a su ideología, buscando desacreditarlas no solo en el ámbito político, sino también en el cultural y moral. Este tipo de ataques recuerda la lógica inquisitorial del Malleus Maleficarum, donde las mujeres que desafiaban el orden social eran etiquetadas como "brujas", "seductoras" o "seres inferiores" y, por lo tanto, consideradas peligrosas para la estabilidad del sistema.

El Malleus Maleficarum (1487) sostenía que las mujeres que desafiaban el orden tradicional eran peligrosas y susceptibles a la influencia demoníaca. En un paralelo moderno, Milei ha descalificado a mujeres con voz pública y ha promovido un discurso donde el feminismo es visto como una amenaza, replicando los mismos patrones de demonización. Cuando afirma que el feminismo es "un cáncer" o que las mujeres deben ocuparse del hogar, no hace más que revitalizar la lógica inquisitorial donde las mujeres que desafían el statu quo son tratadas como enemigas del orden social.

El Uso de Enemigos Fantásticos: "El Marxismo Cultural"

Otra de las estrategias que Milei utiliza para construir su realidad es la creación de enemigos invisibles y omnipresentes, como el "marxismo cultural". Esta expresión, acuñada por sectores de la ultraderecha, no tiene base teórica en el pensamiento marxista, pero es utilizada para demonizar cualquier forma de lucha por derechos sociales.

De la misma forma en que la Inquisición veía a las brujas en todas partes, Milei ve al "marxismo" en cualquier forma de intervención estatal, política de género o crítica a su modelo económico. Este tipo de estrategia discursiva le permite justificar sus políticas sin necesidad de argumentar con base en datos empíricos.

Javier Milei ha demostrado en múltiples ocasiones que su discurso está cargado de referencias religiosas y filosóficas. Sin embargo, no hay evidencia de que sea un estudioso sistemático del Talmud o de los textos bíblicos en un sentido académico o teológico. Más bien, utiliza fragmentos de estos textos de manera selectiva y fuera de contexto para justificar su narrativa política.

Uso de la Religión en su Discurso

Milei ha afirmado en reiteradas oportunidades que su presidencia es parte de un designio divino. En una entrevista con Tucker Carlson (septiembre de 2023), declaró:

“Dios me puso aquí para liberar a los argentinos del socialismo.”

Esta afirmación sigue un modelo mesiánico, donde él se presenta como un salvador enviado por fuerzas superiores para combatir el mal (en este caso, el socialismo y el peronismo). Este tipo de construcción discursiva no es nueva; tiene paralelos en la historia con otros líderes que han justificado su poder con referencias religiosas, como los monarcas de derecho divino en la Europa medieval.

A pesar de estas referencias a Dios, no hay registros de que Milei tenga un conocimiento profundo del judaísmo. En varias entrevistas ha dicho admirar la tradición judía y el Estado de Israel, pero su discurso no muestra un manejo riguroso del Talmud o de textos rabínicos.

Uso del Silogismo y el Verbalismo

Milei emplea constantemente silogismos simplistas y verbalismo en sus intervenciones. Un claro ejemplo es su uso de la lógica a + b = c, sin considerar los matices de la realidad. Ejemplo de esto es su afirmación:

"El Estado es una organización criminal porque se financia con impuestos, y los impuestos son un robo."

Este tipo de argumento parece una falacia lógica, ya que ignora la función redistributiva del Estado y el contrato social que sustenta los impuestos en cualquier sociedad democrática.

El filósofo Gilles Deleuze, en Conversaciones (1977), critica el verbalismo como una estrategia en la que el discurso parece lógico pero se sustenta en conexiones arbitrarias entre términos. Milei utiliza esta estrategia para validar su pensamiento libertario sin someterlo a un análisis riguroso.

Citas de Autoridad y Datos Dudosos

Milei recurre con frecuencia a citas de autoridad, lo que en lógica es una falacia cuando la autoridad citada no es relevante o no tiene un consenso académico en el tema.

Ejemplo de esto es su uso de Juan Bautista Alberdi, a quien cita repetidamente con frases como:

"Gobernar es poblar."

Sin embargo, Milei usa esta cita fuera de su contexto original, ya que Alberdi hablaba de la inmigración en Argentina en el siglo XIX, no de un argumento en contra de la intervención estatal.

Otro ejemplo es su insistencia en que Argentina es “el país más rico del mundo en recursos naturales”, cuando diversos estudios económicos han mostrado que la riqueza de un país no depende solo de sus recursos, sino de su capacidad de transformación y desarrollo tecnológico (Acemoglu y Robinson, Por qué fracasan los países, 2012).

Conclusión

Si bien Milei utiliza referencias religiosas, citas de autoridad y razonamientos aparentemente lógicos, su discurso no se basa en un estudio profundo del judaísmo o la Biblia. Más bien, se apropia de ciertos conceptos y los usa de manera estratégica para reforzar su narrativa política, sin preocuparse por la fidelidad teológica o académica. Como en el caso del Malleus Maleficarum, lo importante no es la verdad empírica, sino la capacidad de construir un enemigo y justificar su eliminación simbólica o política.

Bibliografía

  • Acemoglu, D., & Robinson, J. A. (2012). Por qué fracasan los países: Los orígenes del poder, la prosperidad y la pobreza. Deusto.

  • Berger, P., & Luckmann, T. (1966). La construcción social de la realidad: Un tratado en la sociología del conocimiento. Amorrortu Editores.

  • Deleuze, G. (1977). Conversaciones. Pre-Textos.

  • Foucault, M. (1975). Vigilar y castigar: Nacimiento de la prisión. Siglo XXI Editores.

  • Kramer, H., & Sprenger, J. (1487). Malleus Maleficarum.

  • Milei, J. (2023). Declaraciones en entrevistas y discursos públicos.

  • Timoteo, Primera Epístola (Biblia).



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