Menos planillas, más lectura: de la sílaba al sentido
En demasiadas aulas, leer sigue siendo mover los labios y no mover el mundo. Lo veo en las residencias, en las prácticas, en mis propias cátedras: una inercia didáctica que confunde decodificar con comprender, y una burocracia que pide “evidencias” en papel aunque no haya evidencias en la cabeza. Las escuelas se vuelven expertas en contar sílabas mientras desentrenan el razonamiento: preguntas de literalidad, lectura en voz alta por turnos, fichas seriales que suenan a control de tránsito. Yo no descreo de los datos, pero descreo del uso dogmático de los datos. Por eso, cuando miro los “oficiales”, me pongo casco: sirven para ver el sistema , nunca para etiquetar a los sujetos . Aun con ese cuidado, el espejo devuelve una imagen severa: en PISA 2022, solo 45% de los estudiantes en Argentina alcanzó el nivel mínimo en lectura y apenas 1% llegó a los desempeños más altos; el promedio fue ≈40 1 puntos, muy por debajo del promedio OCDE. OECD En primaria, Aprender 2023 mostró que...